Hoy, caminando por el bosque le sonreí a un árbol y a continuación sentí una alegría interior profunda. Animado, le sonreí a otro árbol y mi vibración interna se elevó aún más.

Seguí jugando a este juego y de repente, se desveló en mi mente: «sonríele a la vida y la vida te sonreirá.

Un profundo agradecimiento estremeció mi cuerpo. 

Llevo tiempo que no le sonrío a la vida, no cualquier sonrisa sino la sonrisa íntima, que nace del alma y sintoniza con la unidad de la vida, lo había olvidado. Seguí con mi paseo y reconocí la piedra, reconocí la planta, reconocí al pájaro, reconocí al árbol y a medida que me adentraba en ello más vivo me sentía. Reconocía la vida y al hacerlo, me reconocía a mí como expresión de vida. Reconozco el alma que habita mi cuerpo y el amor que surge cuando lo hago.

Creo que el origen profundo  de la enfermedad, del sufrimiento y de la angustia humana es el reflejo de un olvido. De olvidar de quiénes somos en esencia. En mi experiencia así lo reconozco.

La etimológía de la palabra olvidar hace referencia a ponerse denso, oscuro. Realmente cuando vivimos en el olvido vivimos en la oscuridad y en la densidad.

Hoy en compañía de una maravillosa presencia he recordado. «Re-cordar» volverse a unir.

Y no contaría todo esto si mi propósito de vida no fuera ayudar a otros a re-cordar. Puesto que sí es mi propósito, aquí dejo estas palabras por si a alguien le resuena o sirven de puente para conocernos.

Este mes de septiembre hace 11 años que inicié mi trabajo con el juego y el desarrollo humano. No imaginé entonces lo profundo e importante que es que volvamos a jugar. La alegría que nos trae el juego a nuestras vidas es una de las vías, aún poco exploradas, para salir del olvido y reencontrarnos con nuestra esencia. 

Gracias

Enrique Aguilar

Artículos recomendados:

Responsable: Enrique Aguilar. Finalidad del tratamiento: Enviarte información sobre publicaciones, vídeos, conferencias, futuros cursos, talleres, actividades o servicios relacionados, organizados o impartidos por Enrique Aguilar Ferraz y sus colaboradores. Conservación de los datos: Los datos se conservarán mientras exista un interés mutuo para mantener el fin del tratamiento y cuando ya no sea necesario para tal fin, se suprimirán con medidas de seguridad adecuadas para garantizar la seudonimización de los datos o la destrucción total de los mismos. Destinatarios:  Mailchimp (consultar aquí su política de privacidad). Aparte de este supuesto, no se cederán datos a terceros salvo obligación legal. Derechos: Puede ejercer los derechos de acceso, rectificación, supresión, oposición, limitación del tratamiento de sus datos o ejercer el derecho a la portabilidad de los mismos. Todo ello, mediante escrito, acompañado de copia de documento oficial que le identifique, dirigido a Enrique Aguilar c/Veïnat Pocafarina 27, Vallgorguina, Barcelona 08471 – info@escuelaenriqueaguilar.com. En caso de disconformidad con el tratamiento, también tiene derecho a presentar una reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos.

Suscríbete y recibe las últimas novedades