Por el camino de la evolución el ser humano actual ha olvidado algunos aspectos de su naturaleza que son esenciales. Uno de ellos, es la actitud lúdica. Como Huizinga nos señala más que homo sapiens (el hombre que sabe), deberíamos denominarnos el homo ludens (el hombre que juega). Si fuera así, nos iría mejor.

¿Qué hay detrás de la actitud lúdica? ¿Para qué nos sirve? ¿qué le pasa a una persona adulta que no cultiva su actitud lúdica? ¿qué le pasa a una sociedad que perdió esta cualidad intrínseca en el ser humano?

Se habla mucho, sobre el juego y lo lúdico en el ámbito de la infancia y se habla menos en relación a los adultos. La actitud lúdica tiene que ver con la naturaleza humana en todos sus estadios evolutivos, desde la infancia a la vejez. Lo que cambia es la expresión externa, el juego de los niños se expresa de una manera diferente al juego de una persona de 50 años.

Mi línea de investigación y trabajo se focaliza en restablecer la actitud lúdica en los adultos y orientarles hacia su propósito de vida. He dedicado los últimos 12 años a trabajar intensamente sobre este asunto con cientos de personas que han pasado por mis cursos y talleres. Mi aportación al campo del desarrollo humano es vincular la actitud lúdica con un trabajo de consciencia que conduce al propósito de vida. En este artículo te comparto algunas comprensiones fruto de mi experiencia.

¿Tiene algo que ver la actitud lúdica con el propósito vital?

Desde mi punto de vista, tiene que ver y mucho. Me atrevo afirmar que la crisis de sentido vital que tantas personas están viviendo en el presente, en gran medida, tiene que ver porque han olvidado jugar la vida. No me refiero ahora a hacer un deporte o jugar al monopoly. Me refiero con jugar la vida a movilizar una parte esencial de la naturaleza humana que facilita la evolución y a sacar lo mejor de nosotros mismos. Te lo explico mejor a continuación.

La actitud lúdica es la expresión de un estado interior del ser, un estado de alta vibración que nos abre para darle formas creativas a nuestra esencia. La actitud lúdica da forma a la alegría y la vitalidad de explorar las posibilidades que la existencia nos ofrece. Detrás de todas las artes, de todas las ciencias y de todas las prácticas espirituales está la naturaleza lúdica que nos empuja a explorar más allá de lo conocido por el disfrute mismo de realizarlo.

Lo lúdico tiene algo de divinidad, me gusta pensar que Dios es ateo y lúdico. Más que creer, experimenta con alegría toda la creación.

Las personas que tienen activa su actitud lúdica disfrutan más y mejor de su vida que quienes no la tienen. Viven más equilibradas a nivel físico, emocional, metal y relacional. Autogeneran una abundancia interior que les empujan a convertirse en agentes positivos para su entorno y se alinean con su propósito vital en cada etapa de su evolución personal.

Veamos algunas claves sobre este asunto:

¿Te gusta controlarlo todo?

Las personas altamente controladoras tienen dormida su actitud lúdica. Ser controlador significa vivir sobreestimulando el plano mental. Las ideas y creencias dominan sobre el sentir y los impulsos espontáneos. La actitud lúdica tiene que ver con poder soltar el control y disfrutar de la entrega a la expresión espontanea. Esta entrega con placer a lo espontáneo nos trae la vivencia de la libertad. No sé si el ser humano actual se da cuenta de la «SED» de libertad que padece, pero si sé que cuando una persona restablece su actitud lúdica se siente mucho más libre de ser. Como si internamente se hubiera ensanchado.

Este ensanchamiento interior es imprescindible para alinearse con el propósito vital. Encontramos nuestro verdadero camino cuando nos entregamos a una fuerza mayor que nuestra propia y pequeña área de control. La entrega nos trae la magia de lo inimaginable y permite que nuestro potencial se exprese.

¿Todo lo que haces es para obtener un resultado previamente previsto?

Tener un objetivo e ir a por ello es necesario para evolucionar. Pero si desde que te levantas por la mañana hasta que te acuestas vives a golpes de «ahora tengo que…» o «ahora debo hacer…» Si terminas un «tengo que…» y empiezas con otro a continuación, tu actitud lúdica brillará por su ausencia.

Para que aflore la actitud lúdica debes tener espacios vitales no dirigidos, donde la acción es motivada por el disfrute mismo que trae realizarla y nada más. Es hacer algo sólo por el placer de hacerlo.

Vivir el propósito vital no es algo extraordinario que tiene que aparecer en un momento dado de tu vida. Vivir tu propósito es estar alineado con lo que más te gusta realizar y convertirlo en un valor para los demás.

En este sentido la actitud lúdica cumple un papel fundamental puesto que ayuda a focalizar la consciencia en lo que te gusta, en lo que te hace disfrutar. La falta de actitud lúdica conduce al olvido de lo que te gusta y por lo tanto, a no saber cual es tu aportación genuina en la vida.

¿Vives presa de una rutina?

La rutina tiene el valor de aportarte orden y seguridad. La rutina es rítmica y por lo tanto predecible en buena medida, así te sientes sostenido por unos hábitos que tienen límites claros, «si no me salgo de aquí no me pasará nada malo» . El problema es que si sólo hay rutina, el aburrimiento y la desgana serán los protagonistas de tu vida. En la rutina pasan pocas cosas nuevas, por eso, la percepción del tiempo es que pasa muy rápido.

La actitud lúdica te da la fuerza vital para explorar cosas nuevas en tu vida, te ayuda a romper los límites de tu zona de confort para descubrir nuevas áreas de interés, nuevas experiencias y nuevas formas de relacionarte con los demás.

Esta cualidad de exploración que aporta la actitud lúdica es fundamental en el encuentro con el propósito vital, puesto que para saber lo que uno ha venido a dar, ha de experimentar, ha de equivocarse y probar diferentes caminos para tener discernimiento y así, afinar el sentido existencial como un acto de creación personal.

¿Tienes miedo a equivocarte?

Básicamente, tenemos miedo a equivocarnos porque nos cuesta sostener el juicio de los demás y esto toca un aspecto de nuestra naturaleza instintiva que es la permanencia al grupo como medio de supervivencia. A esto se le suma que el error ha sido penalizado en nuestro proceso de educación y la estandarización de la creencia de que equivocarse es fracasar. Recuerdo a mi profesor de inglés del colegio que cuando un niño no se sabía la lección lo enviaba a la «cola». Estábamos clasificados, los niños que estaban en la cabeza eran lo mejores y los que estaban hacia la cola, eran los peores.

Desde la actitud lúdica equivocarse no tiene importancia es más, puede ser motivo de diversión. Jugando me equivoco y aprendo.

Para la alineación con el propósito vital es fundamental probar diferentes caminos, errar en el intento. Estos «errores» que en realidad son exploraciones que no evolucionan, son estrictamente necesarias para tomar consciencia de cuál es el mejor camino para uno mismo. Para saber lo que es lo mío debo haber explorado lo que no es para mí.

¿Tienes problemas en tu vida?

Un problema es un asunto que hay que solucionar: «tengo un problema con mi pareja, tengo problemas en el trabajo, tengo problemas en casa, mi hija me da muchos problemas, tengo problemas de soledad…»

El problema nos trae una incomodidad y la solución el final de este desasosiego. Nuestra psique está entrenada para ver el problema y pensar la solución. A nuestra psique le cuesta comprender que entre el problema y la solución hay todo un camino que recorrer.

Una persona con la actitud lúdica activa tiene la capacidad de ver un reto donde otros ven un problema: «mi pareja y yo tenemos el reto de comunicarnos; tengo el reto de transformar mi profesión; en casa tenemos un reto importante para mejorar nuestra convivencia; tengo el reto de comprender a mi hija; tengo el reto de tener más amigos…»

¿A que suena diferente? el reto implica poner en actividad una cualidad lúdica como es la exploración y el asumir riesgos. Un reto implica probar algo nuevo para ver que pasa. Implica la consciencia de proceso, es decir, entre la circunstancia inicial y la final hay todo un recorrido que hay que hacer.

Si en tus creencias ves la vida como un problema a solucionar, el vivir será un esfuerzo ingrato y agotador, será un sacrificio y no un camino de desarrollo creativo. Vivir el propósito vital es el gran reto de tu vida. Implica sumergirte en el proceso de vivir asumiendo el coraje de experimentar la vida en todas sus facetas, las que te agradan y las que no, y así, caminar hacia la sabiduría, el amor y la libertad a través de realizar aquello para lo que has venido.

¿Has perdido la capacidad de asombro?

Por educación y tendencia cultural tenemos sobreestimulado el hemisferio izquierdo del cerebro. Tenemos una mente entrenada para analizar, razonar y juzgar. El súper desarrollo de estas capacidades dejan poco margen para otras formas de procesar la realidad como el sentir, el intuir y el asombro.

Juzgar es la capacidad que todos tenemos de discernir lo que es bueno o malo para uno mismo. Sin embargo, si tu mente ha desarrollado el hábito de juzgarlo todo y a todos quiere decir que te estás creyendo que tu punto de vista es el único que existe. Si es así, la rigidez será tu fiel compañera. Está rigidez requiere mantener una constante tensión interna que hace la vida bastante insoportable.

La actitud lúdica nos trae la capacidad del asombro, que es lo contrario a juzgar. Es permitir que lo nuevo entre en ti, mirar un punto de vista no explorado, despertar la capacidad de ver desde la neutralidad y la inocencia que está más allá de lo bueno y la malo. Es dejar que los fenómenos de la vida te toquen el corazón. Con el asombro viene la alegría del recibir. En general, como tenemos miedo a esto, juzgamos la experiencia y nos perdemos lo mejor de la vida.

Esta capacidad de asombro asociada a una mente abierta a lo nuevo es fundamental para la alineación con tu propósito vital. Uno de los problemas más comunes que hay que trascender es el creerte que ya sabes. Si ya sabes, lo nuevo no puede entrar y el asombro brillará por su ausencia. Ya lo dijo el filósofo «Solo sé que no sé nada».

¿Te cuesta centrarte en el presente?

El ser humano actual tiene el reto evolutivo de alinear su mente con su corazón y con su cuerpo. Caminamos hacia una consciencia integral que aún no ha llegado a la colectividad. ¿Te ha pasado que tu pensar va por una lado y tu sentir y tu hacer van por otro? ¿Te ha pasado alguna vez estar en una reunión, sintiendo aburrimiento pero simulando estar bien, queriendo irte pero quedándote, y pensando en lo que tienes que hacer mañana?

Esto es estar disociado, y así andamos. Desde este lugar interno hay poco contacto con la vida que sólo se encuentra aquí y ahora. La falta de presencia es un asunto que nos toca a todos y es la base de nuestro sufrimiento.

La manera más natural y fácil de alinear mente, emoción y cuerpo es a través de la experiencia lúdica. Cuando haces algo que realmente te gusta, de fondo, se moviliza algo muy importante, todo tú te alineas con el momento presente, y ahí, encontramos satisfacción y plenitud. La actitud lúdica sólo se despliega en el momento presente puesto que una particularidad que comporta el jugar es que te absorbe en el aquí y ahora.

Para disfrutar de la realización de tu propósito vital has de tener la capacidad de estar en el momento presente a la vez que te marcas unos objetivos. Muchas personas tienen claro lo que quieren hacer y lo van haciendo, pero al no tener la actitud lúdica activa se pierden en el objetivo. Es decir, sacrifican el presente aunque esté alineado con su propósito por un futuro hipotético. Y recuerda, la satisfacción, el disfrute y la plenitud surgen de la vivencia del momento presente alineado con el propósito.

¿Crees que no eres creativo?

Hay personas que piensan que no son creativas, pues eso, lo piensan. Tu naturaleza es creativa. Has venido a la vida a crear tu vida y posees un instrumento evolutivo muy poderoso, tu creatividad.

La creatividad es una capacidad innata en el ser humano y está vinculada directamente con la actitud lúdica. «Jugar es la forma más elevada de investigación» dijo Albert Einstein.

Manifestar tu propósito de vida es el acto creativo por excelencia que hemos venido a cumplir.

El propósito se siente como una verdad en tu interior, nace del corazón y ha de ser manifestada a través de tus talentos y tu capacidad creadora. La mejor forma de hacerlo es tomándotelo como el juego de tu vida.

Y para terminar por ahora…

La alegría es la bandera de la actitud lúdica pero esto te lo cuento en otro artículo….

Hoy se habla mucho de conseguir resultados y eso está muy bien. Yo añado: conseguir resultados entregando un valor a los demás y disfrutando del camino. Esto es jugar tu vida.

FIN


Taller de introducción al coaching lúdico


Taller vivencial de especial interés para las personas que están pensando realizar la formación en coaching lúdico

Formación en Coaching Lúdico

Para las personas que desean activar su actitud lúdica y orientar su vida hacia su propósito y ayudar a otros en esta labor

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