Fuente de imagen: https://www.thepicsees.com/

Me gusta imaginar que un duende me acompaña, cuando lo tengo en cuenta, hago travesuras, mi vida es más amable y divertida. Además, las personas que me rodean me quieren más y mejor.

Cuando olvidamos que nos acompaña un duende en nuestro interior perdemos frescura, el sentido de la travesura y la bendita libertad que da entrar en lo absurdo.

El duende que nos acompaña nos recuerda que  el sentido general de la vida es gozarla y que para estar cuerdos en este mundo hay que vivir algunas locuras de vez en cuando, soltarnos el pelo e ir más allá de lo lógico/racional/científico. La locura que cura como decía Guillermo Borjas.

Lamentablemente en nuestra psique circulan algunos venenos que anestesian a nuestro duende interior. Son los «no puedo», «no tengo», «no siento», «no sé» «no me lo permito» «no es para mí…» «NO…»

Una persona que está llena de estos «Noes internos” se somete a sí misma a vivir desde la mirada de la escasez. Es decir, está programada para ver lo que le falta, teniendo dificultades para reconocer en sí misma los recursos que ya posee: sus talentos, su creatividad, su alegría…

Para pasar de este «NO» al «SÍ» se necesita un profundo proceso de autoconocimiento y, por supuesto, activar a nuestro duendecillo interior.

El duende no entiende de escasez y de «Noes», el duende que nos habita quiere jugar, explorar, curiosear y asumir algún que otro riesgo que le aporte adrenalina.

Cuando una persona se reconcilia y da permiso a su duende, se activa la mentalidad del «SI» . Entonces ocurre una metamorfosis muy poderosa: la de lanzarse por la montaña rusa de la vida con sus subida y sus bajadas sin saber muy bien a donde llegará. Y gritando como un loco con la lengua por fuera en la parte de máxima pendiente.

La civilización que hemos construido tiene mucho miedo al duende de las personas, por eso hace por anestesiarlo, prohibirlo, satanizarlo, ridiculizarlo…

La civilización tiene miedo porque el duende de las personas representa el poder de la individualidad frente a lo colectivo. El poder de sentirse libre de expresarse tal y como uno es sin miedo a la mirada del otro.

Te dejo con un vídeo donde hablo de la importancia de jugar


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